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Mostrando entradas de septiembre, 2023
  Pero después se arrepintió   Llegamos a este Domingo, que inicia el mes de octubre, en el que el Señor en su palabra nos sigue iluminando y nos va descubriendo aspectos del seguimiento a través de una parábola.   La parábola nos habla de dos hijos que reciben el encargo del Padre de ir a trabajar a la viña (enlazamos con el domingo anterior). Las respuestas son distintas. El primero contestó con un rotundo “no”, pero, después se arrepintió y fue. El segundo fue rápido en contestar “sí”, pero no fue. Jesús pone de manifiesto que es el primero el que cumplió la voluntad del padre y aprovecha la parábola para recordar que: En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el Reino de Dios .   El papa Francisco nos recuerda en relación a este evangelio: La obediencia no consiste en decir “sí” o “no”, sino siempre en actuar, en cultivar la viña, en realizar el Reino de Dios, en hacer el bien. No se trata de secundar la voluntad del Se...
  Quiero darle a este último igual que a ti   El Evangelio de este Domingo nos habla, a través de una parábola, de Dios y del Reino de Dios. La viña es el Reino de Dios al que todos somos llamados para entrar en él y para colaborar con nuestra entrega con el dueño de la viña a que ese Reino llegue a todos los hombres. La parábola se centra en la forma de actuar Dios en dos de sus actitudes: la llamada  a entrar en el Reino y la recompensa .   En primer lugar la llamada . El dueño de esta viña sale hasta en cinco ocasiones a la plaza y llama a trabajar para él. Dios llama a todos y llama siempre. Dios nos sigue llamando a cada uno de nosotros constantemente para trabajar en su Reino. El estilo de Dios es estar continuamente en salida. En palabras del papa Francisco: Dios sale, sale continuamente a la búsqueda de las personas, porque quiere que nadie quede excluido de su plan de amor.   La Iglesia debe ser como Dios y estar siempre en salida para llegar a todos y ...
  Piensa en tu final y deja de odiar   Si el Domingo pasado el Evangelio nos proponía un tema bastante delicado como es la “corrección fraterna” este domingo el tema planteado es un tema que a todos nos afecta de una forma u otra: el perdón.   La parábola planteada en el Evangelio de hoy contrapone dos actitudes: la de un juez que perdona una enorme deuda a un criado y la actitud del criado con un compañero que le debía una cantidad muy pequeña. La parábola responde la cuestión planteada por Pedro: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?   La parábola contrapone dos actitudes muy diferentes respecto a la ofensa: la del juez y la del criado. En palabras del papa Francisco: Vemos en esta parábola dos actitudes diferentes: la de Dios, representado por el rey —que perdona tanto, porque Dios perdona siempre—, y la del hombre. En la actitud divina, la justicia está impregnada de misericordia, mientras que la actitud humana s...
  E stando los dos a solas   El evangelio de este Domingo se centra en el tema de la corrección fraterna. En palabras del papa Francisco el evangelio de este Domingo nos invita a reflexionar sobre la doble dimensión de la existencia cristiana: la comunitaria, que exige la protección de la comunión, es decir de la Iglesia, y la personal, que requiere la atención y el respeto de cada conciencia individual.   Para corregir al hermano que se ha equivocado, Jesús sugiere una pedagogía de recuperación . Y siempre la pedagogía de Jesús es pedagogía de la recuperación; Él siempre busca recuperar, salvar . Y esta pedagogía de la recuperación está articulada en tres momentos. Primero dice: «Ve y corrígele, a solas tú con él» (v. 15), es decir, no pongas su pecado delante de todos. Se trata de ir al hermano con discreción, no para juzgarlo, sino para ayudarlo a darse cuenta de lo que ha hecho. No es fácil poner esto en práctica porque podemos temer la reacción del hermano ...
  A lgo ardiente encerrado en mis huesos   Este domingo las lecturas nos sitúan ante la parte más dura del seguimiento de Jesús y de la aventura de colaborar con él en que llegue su Reino: la persecución y la Cruz.   El propio Pedro, desde sus esquemas y tras haber confesado a Jesús como el Cristo, no puede tolerar que el mesianismo de Jesús pase por la Cruz. Ellos se han hecho una idea muy equivocada del Maestro. Piensan que su mesianismo va a aplastar el mal que sufren, de golpe, y mira por donde el plan de Dios para su Hijo, Jesús, consiste en todo lo contrario: entregarse por amor, consumar un camino de salvación en el patíbulo de la Cruz. Jesús reprende duramente a Pedro por querer desviarlo de su camino: tú piensas como los hombres, no como Dios .   Pensar como Dios, qué difícil ¿verdad? Aceptar tener un final trágico o que puedan pasar por encima de nosotros para que la voluntad de Dios se lleve a término. Aceptar que por hacer su voluntad suframos injusticia ...