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Mostrando entradas de diciembre, 2022
  Los ojos de María   Celebramos hoy, 1 de Enero la Octava de la Navidad. Durante ocho días hemos celebrado el Misterio de la Encarnación de Dios en la historia humana. La Iglesia culmina esta celebración del nacimiento de Jesús, celebrando el título más importante de María: Madre de Dios. La Maternidad de María resume perfectamente lo celebrado estos días.   María nos ha acompañado en la preparación del Adviento, en la espera de la celebración de estas fiestas. Nos ha acompañado en la noche de Navidad, en la celebración del Misterio de la Sagrada familia y en este día. Hay una expresión clave en el evangelio de Lucas que dice mucho de la actitud de María respecto a los planes de Dios y que nos enseña mucho a los que seguimos a Jesús a cómo estar abiertos a la voluntad de Dios, seguir los planes del Señor sobre la marcha e interiorizar la acción de Dios en nuestras vidas: “María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”.   María en...
  Feliz Navidad: contemplar y salir.   Hemos llegado, tras el camino del Adviento, al día en que celebramos la Navidad. DIOS  Padre en su Hijo Jesús, por obra del Espíritu,  con la colaboración de María, se ha hecho HOMBRE . El inmortal, el inaccesible, el eterno se ha hecho visible, tangible, vulnerable, viviendo una existencia como la nuestra. Jesús es nuestro Mesías. Nos muestra en su existencia cómo relacionarnos con  Dios, siendo dóciles a las inspiraciones y mociones del Espíritu. Nos enseñará que lo verdaderamente importante es aceptar el Reino que él anuncia, viviendo la nueva Ley que se basa en las bienaventuranzas.   La obediencia al Padre lo lleva a aceptar un final trágico tras su anuncio del Evangelio, asumiendo la Cruz por nosotros. Haciéndose solidario con el hombre en la muerte nos abrió las puertas del Cielo resucitando, mostrándonos una esperanza y un horizonte de Vida eterna.   Celebramos hoy que Dios ha elegido el camino que ...
  No temas acoger Hemos llegado al cuarto Domingo de Adviento, la corona que celebra la llegada del Rey se completa. La noche de Navidad está cerca. Litúrgicamente este Domingo es el Domingo de la Virgen dentro del Adviento. En los otros Domingos era la figura de Juan Bautista la que nos señalaba la llegada del Mesías. Este Domingo nos señala a María. En los otros ciclos litúrgicos se proclama el evangelio de la Anunciación y, en el ciclo A, el evangelio de Mateo nos cuenta las dudas de José y la revelación de que lo que acontece a María es obra del Espíritu Santo. Dos figuras, por tanto, nos acompañan hoy: María y José. María: Ha escuchado al ángel, se le ha encomendado una misión: ser la Madre del Mesías. Ha recibido la revelación de que esto sucederá por obra del Espíritu Santo. Ella acepta, confiadamente, la misión encomendada, sin pedir explicaciones porque lo importante es conocer lo que Dios quiere de nosotros y no tanto cómo se llevará a cabo esa voluntad. Lo prometido por ...
  B ienaventurado el que no se escandalice de mí   Celebramos este Domingo Tercero de Adviento, el  Domingo Gaudete . Es un Domingo en que la liturgia nos invita a la alegría. La antífona de entrada en latín nos dice: Gaudete in Domino semper: íterum dico, gaudete, Dominus prope est . (Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca. Con este Domingo llegamos casi al momento en que las lecturas diarias van a centrarse en la celebración de la Navidad, esto será a partir del día 18 de diciembre. La austeridad del Adviento se rompe este Domingo en que hasta los ornamentos morados se vuelven rosados, el blanco navideño está cerca y alegra y blanquea el austero morado.   Juan sigue siendo el personaje central en el Evangelio. Juan, estando en la cárcel, escucha hablar de Jesús y manda a sus discípulos a preguntarle abiertamente: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?». En la pregunta volvemos a comprobar cómo el t...
  No juzgará por apariencias     Este segundo Domingo de Adviento llega a nosotros de la mano de Juan el Bautista. Aparece Juan, predicando la conversión en el desierto de Judea, y sus palabras ya suenan, movidas por el Espíritu a cristiano: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos» .   Voy a centrarme en este comentario en dos realidades que pueden ayudarnos en nuestro tiempo de espera: el Reino de Dios (o Reino de los Cielos en San Mateo) y en la conversión . De igual manera comentaré cómo la figura de Juan el Bautista que vivió estas dos realidades tal como se nos presenta en los cuatro evangelios.   El Reino de Dios  o, en palabras de Mateo que como buen hebreo evita nombrar a Dios, Reino de los cielos es el mensaje central del evangelio de Jesús. A él dedicará las parábolas y en las bienaventuranzas nos dará una hoja de ruta para vivirlo plenamente. El Reino no es de orden político geográfico, su naturaleza es espiritual y la aceptac...