Está cerca el Reino de Dios

 

               Primer Domingo de Cuaresma, tiempo fuerte que nos prepara a celebrar la Pascua y a renovar nuestro bautismo en la noche santa de la Vigilia Pascual.

               Como todos los primeros domingos de Cuaresma escucharemos el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto, en este ciclo, según Marcos. El próximo Domingo pasaremos de contemplar a un Jesús tentado, a un Jesús transfigurado, en el monte Tabor. Y el relato de Marcos, a partir del Domingo tercero pasará su testigo a Juan. El Domingo tercero escucharemos la purificación del Templo, según Juan, el cuarto Domingo la conversación con Nicodemo y Jesús como luz del mundo (Domingo de la alegría) y el quinto Domingo la imagen, según Juan, del trigo que muere y da fruto. Marcos, por tanto, nos acompaña con su estilo breve y directo los dos primeros domingos.

 

               El relato de las tentaciones, en la versión de Marcos, es sencillo y directo:

 

               Espíritu empujó a Jesús al desierto: Es el Espíritu Santo, que descendió sobre Jesús en el Jordán, el que antes de que Jesús comience su misión decide empujarlo al desierto. La palabra griega es muy elocuente: κβάλλει ες τν ρημον (lo arrojó/empujó al desierto). Es el Espíritu el que guía la vida de Jesús (como hombre) y el que guía la nuestra (como cristianos). Cuando nos movemos por Dios y no por nosotros mismos somos empujados, impulsados por él.

 

               Se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servían. En cualquier situación de prueba, se purifican nuestras intenciones. La  persona de Jesús (tal y como lo cuentan Lucas y Mateo) fue tentada sobre cómo desarrollar su misión: apoyándose en el Padre o apoyándose en el mal espíritu. Jesús optó por el Padre. Pero en medio de la prueba y la purificación de las intenciones no estuvo solo: estuvo sostenido por el Padre: los ángeles le servían. Nosotros, igual: a poco que aceptemos la prueba y nos apoyemos en Dios no dejaremos de ser sostenidos por él.

 

               Después de que Juan, fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Es justo cuando Juan es entregado cuando Jesús entiende que su misión ha de desarrollarse en Galilea y que es distinta ya a la de Juan. Jesús se va a instalar en la ciudad más pecadora del momento: Cafarnaúm. Jesús tiene una misión distinta a la de Juan. Él se siente médico de los enfermos y se buscará una ciudad- UCI permanente: la ciudad de Cafarnaúm: una ciudad de comercio, dinero y pecado.

 

               «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio». Casi todas las personas que animan a la conversión amenazan… Jesús no hace eso: cambiad de la forma de pensar que tenéis porque el Reino de Dios (que os va a hacer felices) está cerca. Convertirse: la palabra griega es muy elocuente: μετανοετε: cambiar de manera de enfocar la vida, dejad de poner vuestra confianza fuera de Dios para ponerla sólo en Dios. Enfocad vuestra vida según Dios porque así el Reino de Dios os alcanzará personalmente y, así, alcanzará a todos los que os rodean, cambiando el mundo.

 

               Empecemos la Cuaresma de la mano de Jesús. Si el Espíritu nos empuja al desierto y pone de manifiesto nuestras intenciones más profundas para purificarlas, aceptémoslo porque así experimentaremos la conversión interior que nos llevará a entrar en el Reino que nos trae Jesús. Por muy desconcertante que pueda parecer el Espíritu, secundémoslo, sin miedo, ya que no faltarán ángeles que nos acompañen y sirvan.

 

               Feliz Cuaresma.

               José Andrés.

Comentarios

Entradas populares de este blog