Hemos visto salir su estrella
Hoy celebramos la fiesta de la Epifanía del Señor. Es una de las grandes solemnidades del calendario cristiano después de la Pascua y Pentecostés. Una fiesta más antigua que la celebración misma de la Navidad, el 25 de Diciembre. La Iglesia cristiana ortodoxa celebra la Navidad justo mañana, 6 de Enero.
Esta fiesta nos recuerda que el Evangelio que nos trae Jesús es para todos los pueblos, hombres y mujeres, que se dejan iluminar por Cristo, Luz de los pueblos. Cristo, la palabra hecha carne, es luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (Prólogo de san Juan).
El evangelio de hoy nos trae a la memoria los Magos, que llegan de Oriente siguiendo una estrella. Buscan la luz, siguiendo otra luz. la experiencia de los Magos: siguiendo una luz, buscan la Luz. La estrella que aparece en el cielo enciende en su mente y en su corazón una luz que los lleva a buscar la gran Luz de Cristo. Los Magos siguen fielmente aquella luz que los ilumina interiormente y encuentran al Señor. (Homilía Papa Francisco 6 de Enero de 2014).
Magos, que no forman parte del pueblo de Israel, son sabios y buscan la verdad y... siguiendo el prodigio de la estrella, llegan a Cristo. “Probablemente eran sabios que escrutaban el cielo ... Eran personas que tenían la certeza de que en la creación existe lo que podríamos definir la «firma» de Dios, una firma que el hombre puede y debe intentar descubrir y descifrar. Tal vez el modo para conocer mejor a estos Magos y entender su deseo de dejarse guiar por los signos de Dios es detenernos a considerar lo que encontraron, en su camino, en la gran ciudad de Jerusalén”. (homilía papa Benedicto XVI 6 de Enero de 2011).
El papa Benedicto en su homilía de 2011 se detiene en su homilía de 2011 a examinar las posturas de los que reciben a los Magos en Jerusalén:
- Herodes: Herodes es un hombre de poder, que en el otro sólo ve un rival contra el cual luchar... Herodes escucha de sus expertos en las Sagradas Escrituras las palabras del profeta Miqueas , pero sólo piensa en el trono. Entonces Dios mismo debe ser ofuscado y las personas deben limitarse a ser simples peones para mover en el gran tablero de ajedrez del poder. Herodes pone en evidencia cómo el poder ensordece a las personas e impide reconocer el designio de Dios en ese Mesías para ver, por el contrario en él, un rival (Benedicto XVI). Cuántas veces en nuestras comunidades envolvemos en papel de regalo, en apariencia de ángel de luz, otro tipo de intenciones que no se abren a lo que Dios quiere porque entienden, incluso la evangelización, en clave de “poder”. Son los carerrismos denunciados por el papa Francisco y los celos pastorales que entre seglares o entre el clero que se dan con frecuencia. Para Herodes es más importante mantener el poder que abrirse a la voluntad de Dios que se presenta como novedad en este niño. El poder al que se aferra le impide ponerse en camino.
- Los expertos en las escrituras: “Los Magos, luego, se encuentran con los estudiosos, los teólogos, los expertos que lo saben todo sobre las Sagradas Escrituras, que conocen las posibles interpretaciones, que son capaces de citar de memoria cualquier pasaje y que, por tanto, son una valiosa ayuda para quienes quieren recorrer el camino de Dios. Pero, afirma san Agustín, les gusta ser guías para los demás, indican el camino, pero no caminan, se quedan inmóviles”. Los teólogos, como dice Benedicto, no caminan... se saben de cabo a rabo el sentido de todo, pero no se ponen en movimiento y, por supuesto, minusvaloran a los Magos. Cuántas veces sucede esto en la Iglesia y se minusvalora lo que aportan los sencillos, pensando que su pensamiento teológico “no está a la altura” o, simplemente, despreciando a los “ignorantes”. Son todos aquellos que “hablan muy bien”, pero no son capaces de vivir lo que enseñan.
Ni el poder, ni el conocimiento (al servicio de otros intereses) son la “llave” para llegar a Dios. Los Magos siguen buscando y la estrella, que había desaparecido al llegar a Jerusalén los lleva al niño, al que ofrecen oro, incienso y mirra... Son personas bien dispuestas, han buscado mal al rey en el palacio de Herodes... pero su sabiduría los abre a la novedad de encontrar al niño entre los pobres. Están bien dispuestos, sus conocimientos no les han impedido llegar al niño.
A esta bondad de los Magos Dios responde protegiéndolos y avisándoles que no vuelvan a Herodes. Es la “santa astucia” que para mí y vosotros pido y de la que el papa Francisco nos hablaba en la homilía de 2014: “la fe es una gracia, es un don... como Jesús pide a sus discípulos: «Sean sagaces como serpientes y simples como palomas».
Y este comentario en que he citado de manera deliberada a Francisco y a Benedicto... benedicto, sabio y sencillo (circunstancia poco común... no es como los teólogos del relato) y a Francisco (que ha apuntado reiteradamente a las periferias como el lugar donde se manifiesta de forma privilegiada el Señor, ampliando el horizonte de Benedicto), quiero terminarlo con las mismas palabras con las que Francisco concluía su homilía el 6 de Enero de 2014:
“En esta fiesta de la Epifanía, que nos recuerda la manifestación de Jesús a la humanidad en el rostro de un Niño, sintamos cerca a los Magos, como sabios compañeros de camino. Su ejemplo nos anima a levantar los ojos a la estrella y a seguir los grandes deseos de nuestro corazón. Nos enseñan a no contentarnos con una vida mediocre, de “poco calado”, sino a dejarnos fascinar siempre por la bondad, la verdad, la belleza… por Dios, que es todo eso en modo siempre mayor. 2 Y nos enseñan a no dejarnos engañar por las apariencias, por aquello que para el mundo es grande, sabio, poderoso. No nos podemos quedar ahí. Es necesario proteger la fe. Es muy importante en este tiempo: proteger la fe. Tenemos que ir más allá, más allá de la oscuridad, más allá de la atracción de las sirenas, más allá de la mundanidad, más allá de tantas modernidades que existen hoy, ir hacia Belén, allí donde en la sencillez de una casa de la periferia, entre una mamá y un papá llenos de amor y de fe, resplandece el Sol que nace de lo alto, el Rey del universo. A ejemplo de los Magos, con nuestras pequeñas luces busquemos la Luz y protejamos la fe. Así sea”.
J.A.
Comentarios
Publicar un comentario