Déjala
Hoy es Lunes Santo. La primera
lectura de liturgia de hoy y la del martes y miércoles, unidas al Domingo de Ramos
y al Viernes Santo nos recuerdan que la figura del Siervo de Yaveh se cumple
plenamente en Jesús.
Los evangelios de estos tres días
anteriores al Jueves Santo nos recuerdan los preparativos de la última cena. El
Evangelio de hoy es de una hondura especial.
Juan nos recuerda que seis días antes
de la Pascua (justo hoy), estando Jesús en casa de Marta, María y Lázaro (al
que había resucitado de la muerte) la familia se deshace en agradecimiento al Maestro:
lo invitan a cenar, Marta servía y Lázaro estaba a la mesa … María en ese
momento, llena de agradecimiento al Señor toma una libra de perfume de
nardo, auténtico y costoso, le unge a Jesús los pies y se los enjuga con su
cabellera. Y la casa se llena de la fragancia del perfume.
Es el
agradecimiento de toda la gente que ha aceptado al Maestro, a pesar de la
resistencia de las autoridades religiosas del pueblo, es el agradecimiento de
la gente que quiere profundamente a Jesús. Esta familia derrama sobre el
Maestro sus gracias. Rompe lo mejor que tiene y se lo ofrece al Señor, que
recibe, sin oponerse el detalle de María. Una exageración: una libra de
perfume de nardo, auténtico y costoso. María responde de forma desbordada al
que ha devuelto la vida a su hermano. Jesús no contiene el gesto, Jesús se deja
hacer y recibe el gesto en señal del gran amor que esta mujer y esta familia
sienten hacia él.
Los
sencillos son “espontáneos”, las personas limpias de corazón son “directas”,
las personas tocadas, curadas y salvadas por Jesús son “agradecidas”. El gesto
de agradecimiento nace de un corazón limpio y sincero.
Jesús no reprime
el gesto, pero sí la crítica de Judas: «¿Por qué no se ha vendido este perfume
por trescientos denarios para dárselos a los pobres?». El evangelista aclara: Esto
lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como
tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando. Jesús conoce el corazón
y la intención limpia de María y, también, el corazón y la intención de Judas a
quien mueve no el interés por los pobres, sino la avaricia.
La Iglesia,
por desgracia, muchas veces se ha fijado más en la apariencia que en el corazón
y no ha sabido valorar los gestos que nacen de corazones limpios y sinceros. Muchas
veces ha pesado más “la apariencia” y “lo correcto” que lo realmente auténtico
e importante: la intención del corazón. Las honorables instituciones ven con
ojos sucios lo que muchas veces son gestos sinceros y limpios y… pasan a la
condena con una facilidad pasmosa… Qué fácil es condenar cuando se hace en
nombre de la Ley olvidando el interior de la persona y su conciencia.
Vamos antes
de acompañar al Maestro a su Pasión, antes de que nos entregue su cuerpo y su
sangre en la última cena y pase por la Cruz … vamos a ungirlo con nuestro agradecimiento:
que cada uno derrame sobre la cabeza y los pies del Maestro lo mejor de sí,
todo lo bueno recibido y todo lo que debemos a su acción en nuestras vidas.
Iniciemos la
Semana Santa agradeciendo todo al que nos lo ha dado todo, incluida su
propia vida en la Cruz. Que nuestro agradecimiento no tema las críticas de
los que realmente son movidos por otros intereses que no son los del Evangelio.
Recordemos a
Marcos que añade este texto: De cierto os digo que dondequiera que se
predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha
hecho, para memoria de ella. Justamente esto es lo que acabamos de hacer.
Feliz,
agradecida y sencilla Semana Santa
J.A.
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