El sueño de José

               Hoy es un día entrañable para muchos de nosotros: celebramos nuestro santo, el día del Padre, el Patrón de la Iglesia Universal y el aniversario del inicio del Pontificado del papa francisco.

               José, nos dice el Evangelio de Mateo, era un “hombre justo”. Tal y como nos cuenta Mateo José descubre que María, antes de estar juntos, espera un hijo. En esta versión coincide plenamente con Lucas. El desconcierto de José es grande y la duda de José, también… es normal que pudiera dudar ante una situación así. Tengo que decir que hace un año escuché una interpretación de este relato, que basándose no sé en qué substratos arameos del texto… intentaba salvar a toda costa que José pudiera haber dudado… y que convertía a los personajes de este relato en personas que no pueden dudar, sentir miedo y no saber qué hacer… es decir, un  interpretación que hacía de José un personaje poco humano, una persona que no es de este mundo. Entiendo que los eruditos (que yo he escuchado atentamente en la Facultad y otros foros… ) puestos a buscar “posibles” alternativas a lo que dice el texto… lo estrujan para que al final diga lo que no dice. Una pena… esta interpretación la proponía un obispo y la gente: chitón. Eso es lo que hay.

               Pues voy al texto escrito en griego y lo leo tal cual suena: José descubre algo que no entiende, y… como era justo decide repudiar a María en secreto. Decide retirar el compromiso, pero en secreto: no quiere humillarla, quiere ahorrarle ese sufrimiento. José discierne y calcula, no conforme a la ley de Moisés, que hubiera mandado apedrearla, por adúltera, sino conforme a la nueva ley la que va a traer el Mesías, que va a pasar por ser su propio hijo. Por eso… es bueno y no la denuncia públicamente. José discierne ya movido por Dios y, humanamente es un hombre bueno.

               Pero lo que hay detrás es algo gordísimo y… si sigo leyendo… Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados»
. Dios sale al encuentro de este hombre bueno y le manifiesta lo que realmente está sucediendo: el hijo de María es obra del Espíritu Santo y él está llamado a hacer las veces de padre es esta familia. Dios ha desbordado a José. El horizonte de José ha quedado totalmente superado por Dios. Lo ha escogido para algo muy grande, aunque resulte desconcertante: va a ser el padre humano del Mesías… lo va a proteger, a educar, a hacer crecer… ¡casi nada!

               Y la grandeza de José, sigo leyendo… en el sueño se le ha revelado la realidad y él responde: Cuando José se despertó, hizo lo que le habla mandado el ángel del Señor. Manifiesta José su disponibilidad a la voluntad se Dios: “apenas se despertó”… rapidez, docilidad, confianza… En más ocasiones Dios se comunicará a José en sueños para proteger a la sagrada familia. José siempre responderá presto y confiado.

               Redemptoris Custos (Custodio del Redentor)… ¡qué misión tan grande para alguien sencillo, callado, segundón, pero atento a la voluntad de Dios y al discernimiento auténtico y fiel! Una persona que sabe que Dios “sorprende siempre”, “desborda siempre”, ensancha siempre los horizontes”… Dios no se deja “atrapar” nunca.

               El que escribe esto, comparte el nombre con el santo, pero no esa disponibilidad total… ¡ya quisiera poder hacerlo porque de seguro sus miedos y limitaciones quedarían desbordadas por un Dios al que la ley, los preceptos y los límites humanos importan poco…! por un Dios especialista en ensanchar las propias limitaciones hasta donde nunca hubiéramos podido imaginar.

               Gracias, José, y felicidades a la Iglesia y al papa Francisco que ha incorporado como estilo propio (propio de un hijo de san Ignacio) el discernimiento: cualidad que José tuvo y que su hijo adoptivo: Jesucristo heredó plenamente.

               Felicidades a todos los padres y todos los que compartan el nombre: felicidad para todo tipo de paternidad, la que sea: para el cuidado amoroso de lo encomendado.

               José Andrés.

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