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Mostrando entradas de julio, 2022
  Dará el Espíritu Santo A Jesús, terminando su oración en soledad, le pide uno de los discípulos que les enseñe a orar como Juan hizo con sus discípulos. A esta petición Jesús responde con la oración que más se ha rezado en la Iglesia a lo largo de los siglos, tanto de forma privada como comunitaria: el padrenuestro. El Padrenuestro, en esta versión recogida por Lucas, es una síntesis de cómo ha de ser nuestra oración de petición. Una oración que, como después nos recuerda el texto del evangelio de hoy, Dios siempre la escucha porque es nuestro Padre, un Padre bueno. Jesús nos invita a orar con insistencia sabiendo que Dios escucha y que da lo que realmente necesitamos y eso es siempre bueno para nosotros. Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden? El gran don que puede venir del Padre es precisamente el Espíritu Santo: el nos guía, nos defiende e inspira en nuestro camino ...
  ¿De quién será lo que has acumulado?   Celebramos este domingo 31 de Julio la fiesta tan importante para la Compañía de Jesús de San Ignacio de Loyola. Precisamente este domingo las lecturas nos hablan de un tema muy presente en los Ejercicios de san Ignacio: la vanidad. En la contemplación de las dos banderas Ignacio deja claro que el mal Espíritu lleva a la codicia de riquezas, al vano honor del mundo y, de ahí, a la soberbia (el último escalón que nos lleva a creernos “más que los demás”). La Vanidad y la codicia es la puerta de entrada a todos los males que terminan por llevarnos al peor de todos ellos: la soberbia que excluye a Dios y que desprecia a los demás, al considerarlos inferiores a nosotros mismos. La parábola del hombre de los graneros nos recuerda que todo lo que hemos recibido de parte de Dios hemos de emplearlo en beneficio de los demás porque, en primer lugar, no nos pertenece (es un don) y porque los demás lo necesitan (es un don del que no somos d...
            Dic nobis, Maria           Dic nobis maria quid vidisti in via “Dinos, María, qué viste en el camino”.        María Magdalena actúa, como la esposa del Cantar de los Cantares en la mañana de Pascua: “En mi lecho, por la noche, buscaba al amor de mi alma: lo buscaba y no lo encontraba. Me levantaré y rondaré por la ciudad, por las calles y las plazas, buscaré al amor de mi alma”. María es una mujer profundamente agradecida con Jesús por su sanación y liberación. Es de Lucas el texto que identifica a María Magdalena: “ Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del Reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios” . Nos dice el Cardenal Carlo María Martini: “Así pu...